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martes, 13 de agosto de 2013

Eres mi familia

                       - Eres mi familia -

Ron se encontraba sentado sobre un banco de madera en el jardín de la madriguera mirando hacia ninguna parte; aquella casa que en algún momento había sido hogar de mucho alboroto, hoy se encontraba silenciosa en todos los sentidos.

Un mes y escasos días habían pasado desde el final de aquella gloriosa, hermosa y horrorosa - a partes iguales -, etapa de su vida.

Consiguió todo lo que fue soñando en sus diferentes etapas en Hogwarts, sin embargo, sentado allí en aquel trozo de madera tallado por la magia sentía que le faltaba mucho.

Él jamás había sido de pensamientos profundos y analíticos, eso se lo dejaba a Hermione, pero al parecer la edad aun corta pero mas experimentada de los normal, y los sucesos acaecido hacía poco tiempo, lo habían marcado mas que cualquiera de las cicatrices que hoy surcaban partes de su cuerpo.

-¿En que piensas?- Esa voz tan reconocible, y que lo hacia feliz de aun poder escucharla, lo sacaba de su doloroso trance una vez mas.

-En nada- respondió el pelirrojo alzando los hombros.

-Ron…- Ella realmente no podía decir nada que no le hubiese dicho antes, no habían palabras en el mundo que reconfortaran el sufrimiento vivido - Necesito decirte algo- El chico alzo la mirada alarmado por el tono serio y urgente de la castaña.

-¿Qué pasa?-

-Kingsley me invito a ir con ellos a Australia para buscar a mis padres, sabe lo preocupada que estoy por eso, así que no dudo en avisarme cuando tuvieron una pista certera…partiré hoy en la tarde- Los ojos del chico quedaron fijos en ella con una seriedad jamás vista en él, mas en aquellos momentos de alta angustia.

-Iré contigo- Fue su respuesta franca y directa.

-no, y es mi ultima palabra, tu familia te necesita, Harry y Ginny también, yo no tardare y no me pasara nada- Hermione se había alejado un par de pasos con los brazos cruzados y posición firme.

-¿y tu quien demonios eres, la vecina?, eres mi familia ahora, no vas a ir sola, mamá entenderá, ella…comprende- Ron no se había parado del asiento dándole espacio a la chica, sabia cuando debía retroceder para dejarla pensar.

- Ronald no maldigas. Claro que tu madre comprende, pero imagina como se sentirá con su hijo en otro continente-

-Hermione, si soportó no saber mi paradero durante tanto tiempo, y con una segura sentencia de muerte sobre mi cabeza, comprenderá esto. Me niego a que vallas tu sola, si tu respuesta es que Harry me necesita, yo te puedo decir que he estado con él por siete años, y ahora tiene a Ginny… el muy traidor. Tu eres quien me necesita ahora, te prometí nunca irme de nuevo, y pienso cumplirlo- Ronald se levanto acercándose a Hermione con una distancia prudente; aun la timidez hacia eco en su relación.

-tu sabes que apruebas completamente la relación de Harry y Ginny. No quiero separarte de tu familia, por favor entiende- su voz ya cansada de una mas de sus discusiones, casi dejaba ver una rendición. El problema de las nuevas peleas entre ambos, era que alguno de los dos siempre terminaba dando su brazo a torcer, ahora por amor y no por una amistad, era más difícil negarle algo al otro.

-Te repito eres mi familia ahora, y no estoy dispuesto a separarme de ti, ya no quiero… ni puedo- El chico cerro la distancia que había entre ambos, tomo la cara de la chica en sus manos, luego con delicadeza y algo de timidez beso sus labios lentamente, sin apuros, sellando así su victoria completa sobre la castaña.

Al separarse se miraron con entendimiento antes de caminar hacia la casa.

-Tienes que dejar de hacer eso- dijo la castaña.

-¿Qué? –

-convencerme así, no es justo, yo no tengo esa clase de poder sobre ti-

-Hermione, me parece que no tienes claro lo que logras en mi tan solo con abrazarme- siguiendo sus palabras, paso su brazo por la cintura de la chica- así que no digas que es injusto, yo debo besarte, tu solo tienes que mirarme- ella sonrió sonrojada y con la misma timidez de siempre se elevo unos centímetros para alcanzar sus labios.

Molly quien había visto aquella escena desde la ventana, no dudaba en su decisión sobre el permiso para Ron, además de que él ya era un hombre, y según lo observado, tenia la decisión plenamente tomada; por mas dolor que sintiera, no podía negar que Ron ya había encontrado un hogar y eso mas que entristecerla, la hacia feliz, ¿a quien si no a la castaña le confiaría su hijo?...

                                  ***

domingo, 4 de agosto de 2013

- Biberones y Sonrisas -


Ron miro el reloj por segunda vez aquella madrugada, eran las tres de la mañana y su hija de un mes de nacida le avisaba de nuevo con su llanto que tenía un hambre voraz.

Apoyo sus pies en el suelo alfrombado y luego volteo para encontrar a una Hermione totalmente dormida, no pudo evitar sonreír ante aquello. En la guerra, luego durante su estadía en la academia de aurores y mas recientemente con el nacimiento de su hija, su sueño se había hecho cada vez mas ligero, dejando atrás aquella pesadez que lo hacia dormir durante muchas horas como si no existiese un mañana. Por lo tanto era totalmente común que fuese él quien se levantara con el mínimo llanto de su bebe.

Se levanto con cuidado de no mover mucho la cama y dejo atrás su habitación. La pieza de la pequeña Rose se encontraba justo al lado de la de ellos, así que no debía ir tan lejos. Se asomo a su cuna, encontrándola hecha un mar de lágrimas, Ron no pudo evitar sonreír enternecido por aquella bebita que lo hacia el hombre mas sensible del mundo. La tomo entre sus brazos con mucho cuidado y cariño, cosa que fue un remedio completo para la pequeña, que dejo de llorar al instante.

-¿Tienes hambre Rosi?- Le preguntaba mientras tomaba de una mesa uno de los biberones que Hermione le había dejado preparado para la noche, luego con su varita lo calentó un poco, por ultimo comprobó la temperatura en su mano, sin preámbulo coloco la mamila en los labios de la pequeña quien comenzó a succionar sin pensarlo demasiado.

-Tu madre tiene razón, sacaste mi estomago- Le hablaba mientras se mecía muy ligeramente en la mecedora de la habitación-…Pero también hay que hacer justicia, sacaste los pulmones de tu Madre para gritar, si sigues llorando así despertaras a todo el vecindario, pero si te soy sincero, realmente no me importa, seguramente si alguien se le ocurriera reclamar tu madre pondría esa cara que asusta tanto y luego diría alguna cosa para que la gente saliese huyendo…Imagínate que salgas con el carácter de Hermione- Ron seguía con su monologo sin percatarse que Hermione se encontraba apoyada en el marco de la puerta totalmente enternecida por verlo alimentando a su hija, pero al mismo tiempo se le ocurrió una idea.

-Así que tengo un carácter de loca…Ya veo, bien Ronald, una vez mas sacas tu genialidad a relucir- Ron levanto la cara con asombro, al descubrí a Hermione en la puerta.
No…Mione, yo solo estaba…- No pudo terminar la frase ya que la castaña se acerco a la bebe que se había dormido de nuevo en los brazos de su padre, la beso con cuidado de no despertarla y luego salio de la habitación hecha una furia, o al menos eso creía Ron.

-Genial, una maldita pelea a las tres de la mañana, esto tiene que ser un condenado record mundial…- Se levanto de la mecedora con cuidado de no despertar a la niña y la coloco en la cuna, admirándola por lo que debería ser la ultima vez aquella noche – Ahora a contentar al basilisco que tengo en la cama- Cuando entro en su habitación encontró a Hermione de espalda a él fingiendo dormir.
-Amor, yo solo estaba jugando con Rosi, lo siento no lo decía en serio- Hermione fingía dormir mientras Ron la había abrazado desde atrás y le hablaba al oído- amor… Se que no estas dormida, dime algo…De verdad, lo siento- Hermione volteo para ver a Ron con una sonrisa burlona en la cara.
-¿De que te ríes?- Pregunto confundido por la bipolaridad de su mujer.

-De que te acabo de gastar un abroma y tu caíste, ahora vuelve a decirle a nuestra hija que tengo un carácter de miedo- Hermione sonreía triunfante en su juego, mientras Ron abría la boca con falsa indignación.

-Pagaras por esta enorme humillación Hermione WEASLEY- Recalco el apellido casada de la mujer- jamás volverás a engañar a tu rey y dueño señora WEASLEY- bromeo el pelirrojo, mientras se montaba encima de ella y comenzaba a hacerle cosquilla.

-¡NO!, ¡NO!, suéltame Ronald… ¡Por favor!- pedía con suplica y desesperación mientras no podía evitar soltar carcajadas cada vez mas fuertes.

-Es una suerte que halla puesto el Muffliato sino despertarías a la bebe…ahora di, Ron eres mi rey, y jamás volveré a burlarme de ti-

-Ni…en tus mas…Profundos sueños… ¡NO!... ¡PARA!, ¡PARA POR FAVOR!-

-dilo entonces, Ron eres mi rey y jamás volveré a búrlarme de ti- repitió con burla mientras paraba las cosquillas que le propinaba a su esposa.

-Esta…bien-tuvo que hacer un enorme esfuerzo para respirar normalmente de nuevo, así que luego que se calmo del ataque de risa y de que Ron la soltara se levanto para poner la cara a su altura- Ron serás mi rey, pero jamás dejare de reírme de ti porque es una de las cosas que me hace amarte, tu ingenuidad para ciertas cosas- luego lo beso rápidamente y volvió a sonreír.

-Eres la trampa en persona, ¿Qué paso con la prefecta que no rompía su palabra?, Ya no se puede confiar en nadie- se lamento fingidamente, pero completamente derrotado por la ternura de que le podía mas que la broma.

Hermione rió en su cuello sabiéndose la mujer más feliz del mundo en aquel momento. Cuando levanto su cabeza y lo miro a los ojos, supo que el era su perdición.

-¿Me sabes incondicionalmente tuyo verdad?- La seguía mirando de aquella manera intensa que la desarmaba por completo. Hermione solo asintió mordiéndose el labio mientras sentía los brazos de él a su alrededor- Te amo… mas de lo que amare en muchas vidas, y Merlín sabe que eres a la única que le digo estas cosas, porque eres la única que me hace comportarme como un baboso sentimental…Gracias por hacerme el hombre mas feliz del mundo, por regalarme a lo mas hermoso que jamás tendré, a ti y a Rose, te debo mas de lo que podré pagarte- Había declarado todo el amor que sentía por la castaña que lo desarmaba al completo.

-Ron…- Hermione lo beso con todo el amor que podía, sabiendo que él hablaba desde lo más profundo de su alma. Lo atrajo hasta ella para quedar acostado en la cama – Yo también te amo, mas de lo que te puedas imaginar Ronald Weasley, mas que a mi propia vida- Ronald estaba ansioso por demostrarle todo su amor y por ello la beso intensamente separándose solo para tomar aire, pero pronto recordó el "reposo sexual" de cuarenta días que les había mandado el medico, luego del nacimiento de la bebe.

-No podemos- dijo por toda explicación. Ella entendió al instante y lo invito a quedarse en aquella posición para volver a dormir.

-Lo se- Luego de aquello, se quedaron dormidos, ella acariciando la espalda desnuda del pelirrojo y él recostado en su pecho, mientras escuchaba su corazón acompasarse con su respiración.

***